domingo, julio 08, 2007

Sumer in NY (II)


Tras pasar por el hostal decidí avanzar por la quinta para darme de bruces con el bullicio que se da a lo largo de toda la avenida, intensificado entre las calles 20 y 42 pues en ellas se camina desde el Soho, lugar de compras por excelencia hasta la clásica estación de trenes Grand Central Terminal, pasando por lugares tan emblemáticos como el Empire State, El Chrysler o Madison Square Park. Aquí mi viaje viró hacia el este al siguiente destino, el edificio de las Naciones Unidas, que se encuentra al lado del río, con el barrio de Queens al otro lado. Por el camino me encontré con una pizzería que vendía las porciones ¡¡¡por menos de 1 dólar!!! Así que no dudé en comprar y comer de camino para perder el mínimo tiempo posible. Dicen que la mejor pizza que se puede comer en el mundo está en Italia pero que muy de cerca le sigue la de NY. No sé si será verdad o no, pero cuando cenamos en Little Italy, era para degustar hasta reventar, increíble. La otra vez que visitamos la ONU, a parte de que alguno sufrió un percance por culpa del hielo en las escaleras, no nos dejaron acceder al edificio porque llegábamos tarde. En esta ocasión, y con la lección aprendida tuve la ocasión de ver la escultura de la pistola entrelazada y la del mundo en metal antes de pasar por el control de seguridad. En ese momento ya no me encontraba en territorio estadounidense, sino en territorio internacional. Así que salí del país, aunque solo fuera por hora y media. Tras juguetear un rato con los chalecos y cascos azules y quedar impresionado por unos murales donde la gente podía escribir lo que ellos pensaban que la ONU debía hacer en 2007 opté por un tour guiado. Tuve la oportunidad de visitar instalaciones como el consejo de seguridad, el consejo económico y de desarrollo y la asamblea general, así como ver las distintas funciones o misiones que la organización ha llevado a cabo o que tiene entre manos. La verdad es que mi visión un poco negativa de la ONU (a pesar de que para algunos temas algunos países se la pasan por el forro) ha cambiado bastante, pues he descubierto la perspectiva más humanitaria donde parece que van consiguiendo progresos. En la foto un panel donde la gente expresaba que en qué la ONU debía poner especial atención este año. Tras el tour y la obligada visita a la tienda de regalos me encaminé hacia mi último destino planeado del día: el Museum of Modern Art. Y es que me había enterado de que los viernes a la tarde era libre y no lo podía dejar escapar. No soy un gran admirador del arte moderno pero hay algunas piezas que merecen la pena. Sobre todo me impresionó el mural con el que Perjovschi ocupa toda una pared criticando duramente lo que pasa en el mundo. Tras la visita cultural me reuní con Iñaki y Dean para enseñarle a este (tiene cojones que dos donostiarras le enseñen NY a un americano) el Rockefeller Center y Times Square. Cena en uno de los incontables restaurantes de la ciudad y una cerveza en compañía de la chica americana que nos faltaba por encontrar, Heather. A la media hora, con las piernas destrozadas claudiqué.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Porque no mencionas mis porciones.

Anónimo dijo...

foto de heather ya!!!!!!!!