A eso de las 6.00 am el bus chino arrivaba a New Jersey y los rascacielos al otro lado del río Hudson asomaban al horizonte. Tras una larga noche sólo me quedaba atravesar el túnel que une NJ con Manhattan. El tunel es una pasada la verdad. Lo más largo que he visto sin ninguna duda y el tema de que vaya bajo el agua le da aún más aliciente. No me quiero imaginar lo que será el canal de la mancha, que angustia. Recordando la gran película Daylight opté por encender el mp3 y no pensar mucho más. Media hora más tarde estaba bajando del bus en Manhattan Bridge, en lo más profundo del barrio chino. Como esta vez tenía tiempo, un mapa y experiencia de un finde en la gran manzana opté por ir andando en vez de coger un taxi. Como la otra vez, los camiones de mercancías chinos descargaban, los talleres en los sótanos comenzaban a moverse y las alcantarillas escupían el vapor que no pueden contener. Muchísima gente en el barrio no sabe hablar inglés, puede sonar irónico pero la verdad es que no lo necesitan. Es como si una pequeña parte del gigante oriental se hubiera desplazado a esta zona entre Canal Street y Manhattan Bridge. De hecho poco a poco se van extendiendo e incluso comiéndose a Little Italy que es la zona justo al norte tanto que según me comentan han prohibido vender los establecimientos de esa zona a comerciantes chinos. Lo que digo, fruterías, carnicerías, pescaderías, bazares e incluso puestos en donde te pesan lo que compras en las balanzas tipo cono típicas en tiempos imperiales. Tenía todo lo que quería hacer en la cabeza así que me encaminé hacia el puerto. Tras hacerme con un batidito para reponer fuerzas en un Dunkin ya en el distrito financiero tomé camino hacia el muelle, South Street Seaport. Aquí me encontré con unos pocos paseando al perro, unos chinos haciendo bailes muy muy extraños, algunos barcos bastante chulos pero a los que por supuesto no tuve la oportunidad de subir y la realidad de en que se han convertido los Pier (muelles o embarcaderos). La vena turística los ha transformado en una especie de mercados o centros comerciales donde poder degustar un buen plato de pescado o comprar lo último de Dolce Gabana. Contraste. El paseo por el puerto me reconfortó, recordando lo que es sentir el mar cerca y me llevó hasta Battery Park, lugar dónde se encuentra el fuerte de Clinton (no sé si es el de Bill) que es donde hay que ir a pillar los tickets para la Statue of Liberty. Muy amables me dijeron que volviera mañana, que no se podían reservar tickets de un día para el otro. Así que me apresuré a Wall Street a ver si tenía la posibilidad de ver la apertura de la bolsa a las 9 y a soñar en poder entrar a ver un poco el espectáculo a pesar de que en febrero ya nos habían dicho que nanai. Es impresionante el mundo que se mueve por esas calles entre las 8 y las 9 de la mañana. La mayoría de la gente con su traje y corbata o vestido, pero nunca te libras de ver al par de locos que te puedes cruzar en cualquier esquina y a cualquier hora en la ciudad. Muchos de ellos son homeless a los que la cabeza se les ha ido. Tristeza. Por supuesto, me volvieron a impedir la entrada (¿acaso tengo pinta de terrorista musulman? Ya sé que algunos dirán que sí, pero...) así que tomé rumbo a la zona cero. Es impresionante como ya os dije. En esta ocasión tuve un poquillo más de tiempo para inspeccionar y las labores de comenzar a levantar el rascacielos que va a ir ahí parecen haber empezado. Me chocó bastante poder ver como funcionaba el metro entre los cimientos del edificio. Me decidí por caminar hacia el World Financial Center, una pareja de edificios bastante grandes pero que no tienen ni la mitad de la altura que las torres gemelas. De aquí fui hacia la otra bolsa que quizás muchos no conozcáis pero donde se negocian “commodities” y me hizo gracia que tenían su propia estatua del toro a un nivel un poquillo más pequeño. Tras intentar entrar dentro y ser “invitado a salir” por un policía cogí rumbo al mar para observar en el horizonte el “riverfront” de New Jersey, pasando antes por un memorial a los irlandeses que murieron de hambruna a principios del siglo XVIII. De aquí al Check-in en el Chelsea International Hostel (gracias Javi por descubrirnoslo) donde compartiría habitación con otros cinco colegas, tras pasar por el Madison Square Garden donde volveré en otoño a ver un partido.
Lo dejo aquí por ahora que si no va a quedar mu largo para leer. Disfrutad de las fiestas de los pueblos cabrones!!!!
3 comentarios:
Paseando la camiseta de HUCO por todos lados, que tio.
Disfrutaremos las fiestas de tu parte Gorka ;)
Grandes las fotos de NY en facebook...GRAAAAANDES!!!
Cuídate y un fuerte abrazo!
un fuerte abrazo gorka
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