
El domingo fue un día bastante parecido al anterior. Levantarnos a las tantas ya toda la tropa junta y dirigirnos a la playa dispuestos a descansar un ratillo más y a disfrutar del mar, el calor, las vistas, etc. Veníamos barruntando desde días atrás la posibilidad de ir a un partido de los Heat que casualmente jugaban 3 en una semana en casa, así que a la tarde, unos cuantos decidimos irnos al centro de Miami para inspeccionar un poquito la zona y ver si podíamos conseguir unas entradillas baratas. El viaje en autobús de línea tuvo su gracia y nos dio tiempo a observar, mientras pasabamos el puente que separa South Beach de Miami, la Biscaine Bay y los chalets, yates, etc. que tienen las personas pudientes por estos lares. Impresionante. Paramos e la estación de autobuses y cuál es nuestra sorpresa cuando nos comentan que tenemos que coger un ¡monorraíl! para ir a al centro más rápido. Una nueva experiencia eso de cruzar la ciudad por encima de la misma. Pateada al American Airlines arena para encontrarnos las taquillas cerradas. Mucha decepción. Ya que estábamos, decidimos darnos una vueltilla por Bayside, una especie de centro comercial abierto que estaba bastante chulo la verdad. Se oyen sugerencias de ir a Hooters a cenar. Yo hasta ese momento no había oído hablar de lo que era Hooters, pero básicamente es un restaurante ¿normal? en el que sólo hay camareras estilo la de la foto. Muy maja ella, así ganan las propinas. Cena y vuelta para el hostal donde nos dicen que nuestra salida de esta noche es al Nikki Beach, un bar que está literalmente en la playa. A pesar de que hubo algunos problemillas a la entrada (nos decían que teníamos entradas falsas) la noche estuvo super graciosa con algún incidente que otro y alguna taja bastante memorable. Amanecimos con una silla del local en nuestra habitación. También nos enteramos de que dos pavas que iban en un coche propusieron a dos del grupo pasar una buena noche. Una estaba buena y la otra no. Uno de los chicos tenía novia y el otro no. Parecía encajar hasta que les pidieron 150$ por hacerles el trabajito. Orejas gachas y para casa (aunque creo que uno de los dos lo hubiera pagado con gusto). Eso sí, esto a los ojos de dios no es prostitución. O eso decían.
9 comentarios:
buenas pupus la camarera...es mia pitxer!
Me rio del hooters y de sus camareras. Me quedo con el coletas de la tasca. ¡Esa tasca oe oeoeoeoeoeoeo!
Nada que objetar. No sabeis como echo de menos al coletas y sobre todo a la gran torre de pizza...
joe, tio
por cierto, urreta se ha vuelto a fijar en tu camiseta. Cuando una persona normal solo se fija en las tetas de la camarera. Yo me empezaria a preocupar! Jejeje
SAVE!!!!!!!
Queremos más tetas
conversacion inteligente. Si señor!
Ese dueñas!
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